Domingo en Llamas: El kamikaze cantor



José Ignacio Benítez un buen día decidió encerrarse en su casa, en el Barrio Chino de Caracas, y dedicó su tiempo a la introspección más aguda, más desgarradora, más violenta. Así fue desangrándose en un centenar de canciones hechas no para la radio ni para los oídos de la gente sino para acomodar sus propias piezas, para entenderse un poco más. De todas formas y siguiendo su naturaleza de kamikaze, creó un sitio web y todo el material que hizo, lo puso a disponibilidad total del público en general.


Así nace Domingo en Llamas, en un repliegue de José Ignacio sobre sí mismo, una especie de estudio musical y sensitivo de todas las cosas. Lo impresionante no es el hecho que sean un centenar de canciones sino que cada una esté estructurada con tanta minuciosidad: porque cada una tiene un montón de acordes inesperados pero a su vez inteligentes, la composición como tal es un todo de instrumentos y escalas maravilloso: las letras son pesadas de leer y de escuchar, son una especie de detalles de la realidad paralela (la suya) tan extrañamente pensados que hacen funcionar tus neuronas, la voz casi en susurro le da a la obra un halo de sombra perverso y misterioso.

Cualquiera que escuche su música piensa en un megalómano insoportable que trata mal a la gente y, en cambio, cuando conocemos a José Ignacio nos encontramos con un tipo humilde y encantado por las cosas nuevas, hasta aquellas inferiores a lo que él hace. Un tipo que se ríe contigo, que piensa las mismas cosas y puede hablar también banalidades. La figura del músico se parte y separa de la del humano. La primera es mucho más oscura, escondida e inalcanzable. La otra es accesible y simpática, que ni te hace sospechar lo que existe en la red.

Él es parte de una generación de nuevos músicos que están ocurriendo en Venezuela. Unos músicos mucho más especializados e intelectuales, una especie de generación del '68 llegada tarde, como todo en nuestro país. Es triste que no tengan la notoriedad que tuvo la generación Woodstock ni siquiera entre los ciudadanos de nuestra urbe. Ojalá por lo menos la historia los ampare de esta falta de interés no del mercado (porque no buscan tanto eso) sino del público.
Éste es el nuevo folk, la canción llanera del asfalto, el gaitazo de la metrópolis, ésta es la música que se cocina en el horror, en el tráfico, en la delincuencia, en el desorden, en la locura de la capital. Es la música que parte del dolor, como el folk en todo el mundo.

Por eso, para mí, Domingo en Llamas es el precursor de esta nueva generación de músicos/escritores. Se puede escuchar en cualquier momento, cualquier día, con cualquier necesidad. Siempre habrá algo que te quede de sus canciones que te hará comprender lo que quieras entender.

Les aseguro que lo que está ocurriendo actualmente en el panorama musical es lo mismo que ocurrió en los años setenta-ochenta en Argentina. Sólo que nuestro público no es tan culto ni entregado y por eso estos músicos no tienen la misma relevancia. Yo no veo diferencias ridículas con los extranjeros. Me gusta tanto Charly García como José Ignacio Benítez. Personalmente, prefiero este último. Pero son cosas de gustos.

Les dejo su sitio, donde podrán encontrar algo de él. Recordemos que el oficio de kamikaze no es muy limpio ni organizado, así que no es tan sencillo encontrar información suya.

http://www.domingoenllamas.com/

Giulio Vita

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