La revolución está en la educación.


Estoy de acuerdo con Carlin en su visión del sueño americano, pero no en su pesimismo. Es cierto que la educación, en todos los países que comparten esta visión americana del mundo, ha ido cada vez peor. De hecho, cada vez me es más raro encontrar, en donde sea que esté viviendo, personas de mi edad que lean, que vean películas de autores fuera de la cartelera televisiva, que tengan una opinión política crítica y con criterio, que conozcan artistas plásticos o que tengan nociones de pintura y escultura. Y lo más extraño no es que falte gente así en mi generación sino que falten en escuelas de cine, en escuelas de arte, en cualquier centro de educación superior.
Esto sin duda tiene que ser producto de la educación en las casas y en las escuelas, que ha bajado mucho.
Mis padres son profesionales hijos de campesinos, con mucho orgullo, pero en sus años la educación  les implantaba curiosidad y no el letargo que nos enseñan ahora. Mi madre, como abogada, me acercó a la lectura desde muy pequeño, y a cantautores maravillosos. Mi padre, como arquitecto, me enseñó pintura, escultura e historia, cosas que no estudió porque le obligaron sino porque lo apasionaban. Muchos amigos arquitectos y abogados que tengo, de buena posición social y de mala, de Venezuela, de España o de Italia, en su mayoría, no leen novelas, no escuchan más allá de lo que dice la discoteca, no saben de historia más allá de lo que aprendieron en la escuela, etc.

Quizás el sistema en sí no es peor, en cuanto a materias y extensión, pero seguramente han quitado lo más esencial, que es la búsqueda, las ganas de buscar. Todo profesor, en primer lugar, debería apasionar a sus alumnos, antes que enseñar. Recuerdo, por ejemplo, que mi profesor de química, al ver lo mucho que me interesaba por la literatura y lo mal que me entendía con su materia, me regaló, al graduarme, Crimen y Castigo, y me pidió que no lo leyera en ese momento sino que lo llevara conmigo donde sea que fuese, y cuando naciera en mí la necesidad de leerlo, lo abriera. Así hice, y es uno de los libros con los que más gocé, gracias a esta curiosidad anterior que él me creó además de porque es un libro maravilloso. Ese fue un maestro en toda regla, que nunca olvidaré, porque me inspiró a buscar, y después de eso leí muchísimo más de Dostoyevsky por él, a pesar de que nunca más abrí un libro de química en mi vida.
El internet, como ya he dicho, es una herramienta impresionante, que nos ayuda a avanzar muchísimo, donde podríamos aprender lo que se enseña en universidades si nos ponemos verdaderamente a hacerlo, con paciencia y esfuerzo, pero también nos hace vagos, haciendo de nosotros la generación con el mayor acceso a la información de todas, pero también la menos perceptiva.

Una sociedad como la de Venezuela, con tan grandes diferencias sociales, cae fácilmente en el esnobismo, no tanto por nuestros concursos de belleza, sino por aquel de los que medianamente leen para decir que lo hacen, o ven una película horrenda para poder pavonearse, en vez de disfrutarlo realmente. Ese público de café, lectores y espectadores que se masturban en grupo con sus conocimientos, no me gusta tampoco, porque se sienten superiores ante el otro y cierran sus puertas ante todo lo que no sea raro, son algo así como la primera fase evolutiva de un hipster.
Por su parte, los muchachos que no han tenido nada, los más humildes, consiguen conservar todavía la curiosidad y es allí donde debería apuntar nuestra educación. Buscar en los barrios y no imponer leer o escribir o saber, sino atraer. Algo así hizo el proyecto del Maestro Abreu, y ha logrado que muchos niños que se creían sin futuro, se acercaran a la música y de ahí a otras aptitudes. Las escuelas podrían reformarse, buscando nuevos métodos de educación, o utilizar métodos que ya han funcionado, como el Montessori, y renovarlos. No sólo en Venezuela sino también en Europa se necesita, por no hablar de Estados Unidos, cuyo nivel medio es terrible. Pero posiblemente en aquellos lugares, como los barrios, donde el sistema occidental y globalizado actual, haya entrado menos, son los que considero "vírgenes" y listos para aplicarles un nuevo método y construir otra sociedad.
Los peligros de los barrios, para un niño, son muchos y letales, y la forma de que no sea parte de ellos, es ofrecerle un futuro y también la ilusión de un futuro, y eso a través de las artes, de la creación, de explotar sus capacidades como ser humano. La ilusión del futuro, por otro lado, es lo que nos hace progresar como sociedad porque nos motiva individualmente. El hecho de creer que mañana y en veinte años seguiremos vivos y que irá mejor, es lo que nos permite llegar a esa mejoría. De otro modo, sería imposible hacerlo.

La nueva educación, por lo tanto, debe crear también la ilusión del futuro, motivando a los estudiantes a buscar algo más que hacer dinero, a algo dentro de sí mismos, en virtud del progreso. Piensen que todas las grandes invenciones han nacido de la curiosidad, de la motivación personal y, en gran parte, de la fe personal de cada inventor.
No es un plan imposible ni tampoco costosísimo. Hay que reformar algunas cosas, enseñar a muchos profesores el don de la enseñanza como tal e ir aplicándolo en pequeñas escuelas para luego poder hacer más grande el proyecto, hasta llevarlo a las universidades.

El mundo que no nos gusta de hoy en día está así, sobre todo, porque nos han quitado esta curiosidad, y por lo tanto somos en gran medida culpables de lo que han hecho estos "dueños del mundo" con nosotros. Para defender las democracias, la justicia y la libertad, debemos primero saber exactamente por qué queremos hacerlo y sobre todo qué significan. Para ello tenemos que estudiar, tenemos que informarnos, tenemos que cultivarnos, también por nosotros mismos, si es necesario, y eso es algo que el Internet permite.
Esto, por supuesto, no debe ser tomado como una utopía, es completamente realizable, sobre todo ahora, con el acceso a la información. Basta sólo la fe y las ganas para que un lugar mejor empiece a construirse.

Giulio Vita
@elreytuqueque

POPULARES