Sobre "la ciudad de despedidas".



He leído y visto críticas de todo tipo acerca del video Caracas: ciudad de despedidas. Los que lo atacan, van en contra de su discurso vacío y su banalidad. Aquellos que lo analizan con el fin de defenderlos, han explicado el drama de la juventud venezolana, que es un drama de todos y etcétera, y a mí me da risa que ahora estamos defendiendo a estos muchachos que se parecen más a las juventudes nazis en su día que a cualquier joven venezolano.
Me da risa que no entiendan que el hecho de que la gran mayoría de venezolanos estén en contra de esto es porque no se sienten identificados con este discurso gastado que hemos escuchado desde hace muchos años, que ya dejó de representarnos, porque socialmente hemos madurado, porque ya no queremos un país hecho para el "este del este" solamente, porque no queremos unos jóvenes que desde sus grandes quintas se quejen de lo horrible que es ser venezolano.

Yo estoy feliz, feliz y optimista por las críticas, porque significa que hemos cambiado, que hemos crecido como sociedad, porque en los ochenta, durante la Venezuela Saudita, críticas así no se habrían siquiera entrevisto. Eso quiere decir que en nuestro país sí hay futuro, sí hay una nueva generación de gente con otra mentalidad, que está más allá del socialismo del siglo XXI y de la oposición adeca o copeyana.

He decidido desmenuzar todo el discurso de estos jóvenes para que dejemos la tontería de excusarnos con "es sólo un video de estudiantes que no saben lo que hacen pero que sufren" porque la ignorancia es peligrosa y la manipulación de las palabras mucho más. El discurso de estos muchachos no es vacío, la forma sí. El discurso está lleno de racismo, del clasismo que nos hizo llegar a odiarnos como nos odiamos y a crear estos niveles de delincuencia.

Para aclarar, también, quiero recordar que no es ningún trabajo universitario de jóvenes que no tienen ni idea, porque el editor y co-director del video, Javier Pita, estudió en la misma escuela de cine en Madrid que yo cursé, al igual que otros venezolanos, y el hecho de que presente un trabajo tan malo sólo me da más rabia por desaprovechar así años de formación en una buena escuela de cine que le dio todas las herramientas para que no tuviera que hacer esto.

Para empezar, los espacios en los que se desenvuelve el video son las quintas caras del este de Caracas, demostrando que ellos son sólo parte de esa burbuja, no nos muestran otra cosa, además de una fiesta típica de esa parte de la población.

¿Cuáles son sus razones por irse?

Uno de ellos dice "yo me iría porque quisiera salir a las tres de la madrugada por la calle sin que me pase nada". Hasta ahí está bien, pero luego dice "Aunque yo igual salgo a esa hora". Entonces no entiendo, ¿tienes miedo pero no lo tienes? ¿Te sientes encerrado pero no lo estás?
Ese mismo entrevistado habla de sí mismo como un muchacho "del este del este", en un maravilloso acto discriminatorio que no viene a cuento. Todo esto con un léxico tan pobre que pone en duda los méritos de la educación privada en el país.

La hipster facha, en cambio, mi favorita, además, plantea cosas tan preocupantes como "el sistema de alcantarillas no sirve  y si llueve se inunda todo". En este sentido me pongo a pensar en el desastre de Vargas y en los otros miles de barrios que se derrumban por las lluvias. Eso sí me parecería una excusa válida para emigrar y, sin embargo, extrañamente, los varguenses no emigran del país.
Siempre ella, con toda su cara, habla de la vergüenza que sentía siendo venezolana porque "aplauden cuando aterriza el avión", y para rematar nos describe su sueño hitleriano de apartheid en el que ella sacaría a todos de Caracas y sólo metería a los que ella quisiera.

Estos son los más graves. Los otros dicen tonterías que ni siquiera vale la pena citar, como onomatopeyas de alarmas (sí, en serio) y que no pueden estudiar en el país lo que quieren.

Ahora me pregunto, y lo pregunto a todos los que defienden este video, ¿de verdad la juventud venezolana está emigrando? ¿Han contado la población? Porque creo que sólo hemos emigrado una parte de la población privilegiada, no la gente de los barrios, y no porque no puedan sino porque no quieren. Mi abuelo emigró a los diecisiete años sin un centavo, para trabajar, no sacando cupos de cadivi para que papi y mami les enviaran dinero sin que tuvieran que trabajar.
Yo no quiero que esta gente vuelva a mandar en Venezuela, no quiero que esta gente siquiera viva en Venezuela, y no, no hay que respetar todas las opiniones, porque la libertad de uno termina cuando la del otro comienza, y un discurso que hable de "sacar a la gente que no me gusta" del país, es un discurso que tiene que ser vetado y castigado con la censura, porque son discursos del odio, tales como los que hace el Presidente.

Lo bueno es que no es éste el discurso del país, aunque Chávez o los hijos del este del este hablen. La gente, los del este normal y los del oeste, y los del resto de Venezuela, quieren un país con menos violencia y más oportunidades, quieren un país próspero para todos, no para unos cuantos, y ese es el problema.
Les recomiendo a Ivanna Chávez y a Javier Pita, al igual que al resto de protagonistas del video, que vayan a Chacaíto, que entren al barrio de Baruta, que les queda cerquita, que hablen con sus señoras de servicio como con otros seres humanos y no como sus electrodomésticos, que hablen con sus vigilantes más allá de comprarles marihuana, que se enteren de lo que ocurre en Venezuela. Quizás dejarían de sorprenderse cuando Chávez gana las elecciones por mayoría y dejarán de decir que es trampa, quizás encuentren el arma para ganarle, porque muy probablemente son estos los discursos que hacen que la gente sienta rabia y odio.

Concluyo con que yo escribo desde Madrid, ciudad a la que emigré hace tres años, por la delincuencia, no por la lluvia ni porque mi carrera no se podía estudiar. Luché por mi país pero estuve preso por la policía, secuestrado y golpeado por los motorizados. Aquí no estudio sino que trabajo todos los días y no, no quiero volver a Venezuela, porque es un país donde ahora reina el odio de clases, sobre todo por el entorno que nos muestra este video, un entorno que conocí muy bien. Siento haber sido víctima de una delincuencia llena de odio por culpa de una minoría como la de este video, de la que no formo parte, no me siento identificado y no quiero pertenecer.

Sepan que somos más aquellos que no somos chavistas ni tenemos esta clase de pensamientos. Una prueba son los "no me gusta" en Youtube y la cantidad de parodias que les han hecho. Estoy contento, pleno, de ser venezolano, no porque aplaudan cuando aterriza el avión sino porque a través del humor hemos dicho no al clasismo, al igual que hemos dicho no al odio chavista. Nuestro humor es nuestra arma más grande y es una forma de protestar, muy nuestra, muy criolla, ¡muy grande!

Giulio Vita
@elreytuqueque

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