Cruza la calle: Linda te espera.

(ilustración de Sara Fratini)


Linda Sjöquist nos devuelve a la infancia con cada una de sus canciones. No sé si es por la tristeza pueril de su voz, las imágenes adolescentes o su menuda contextura, pero escucharla es parecido al ejercicio de la nostalgia.
Al cruzar la calle comenzó en Maracaibo, Venezuela, y al principio se trataba de ella sola grabando en su casa canciones de guitarra y voz, todo hecho a mano, de forma muy inocente y con la necesidad de extirpar el sufrimiento personal transportándolo en su creación.


Yo la conocí por casualidad, navegando por Myspace, y no contaba con más de cuatro canciones. En todas ponía tanto de sí misma que enseguida me enamoré y le escribí para darme cuenta de que era una muchachita tímida y que hacía demasiada justicia a su nombre. Con dieciséis años, de madre marabina y padre sueco, es una lectora insaciable, amante de Rimbaud y de poetas criollos. Es muy fácil darse cuenta de que Linda, a pesar de ser música, está mucho más cerca del poema que de la canción. En su primera descripción de sí misma ya lo declaraba: poemas con música de fondo. En una suerte de declaración de valores, dejaba en claro que usaba su guitarra para llegar a la literatura reclamando un puesto de poeta.

Esta temeridad típica de su edad podría catalogarse de ingenuidad, ingenuamente, pues fue esta característica la que hizo que Al cruzar la calle se difundiese rápidamente por la comunidad indie y mucha más gente, al igual que yo, pudiese conectar rápidamente con sus canciones y lograr junto a ella adolescer (porque de adolescer se trata) esos poemas hechos música, llevados por una voz dulce y profunda que nos recuerda los primeros años de Joni Mitchell.

No debe confundirse el espíritu añejo de los cantautores de los sesenta con repeticiones, porque Al cruzar la calle, a pesar de que está elocuentemente inspirada en Johnny Cash o Bob Dylan, tiene una gran conciencia sobre su contexto y logra no perderse ni engañarse, reformando y creando algo del todo nuevo, hablando de dolores que todos hemos padecido, adoptándolos en su corazón turbio y dulce, invitándonos a la maravillosa comunión de nuestro personal sufrimiento con una sonrisa de empatía.

Su crecimiento ha sido muy veloz. En menos de dos años, ha hecho conciertos en el país, ha colaborado con artistas reconocidos (como Ulises Hadjis) y se ha convertido en un referente de la movida folk actual. 

Este año salió su primer disco con la no-discográfica venezolana Entorno Doméstico, respetando el espíritu poético de sus primeras canciones, pero con algunas añadiduras que las hacen más completas musicalmente. Puede descargarse de forma gratuita en: http://entornodomestico.com/meta/EDIE010.html

Giulio Vita
@elreytuqueque


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