Diego, resaltando del Montón.

(ilustración de Sara Fratini)


Las calles de Madrid albergan artistas de todo el mundo con sueños inconclusos o a medio camino; comediantes, magos, poetas, cantautores y también jamás-cantautores, como Diego Montón, un argentino residente en España.

Sus canciones me recuerdan a Chaplin, porque son de ese humor donde el protagonista, en realidad, sufre, y Diego se desgarra en sus melodías, contándonos la realidad más áspera usando la comedia como su espada y como su único escudo.


Musicalmente puede definirse, si se quiere, como rock argentino, y desde su casa, haciendo de productor, músico y cantante, ha hecho un disco lleno de una ironía que está a medio paso de Les Luthiers y Kevin Johansen, sobre todo, me parece, por eso de haber dejado de tomarse a sí mismo tan en serio y experimentar en esa sutil franja entre el stand-up y la canción.

Si conocen a Diego encontrarán a un tipo escondido en su timidez, con un vicio guerrillero y una desilusión latente por la actualidad voraz que lo rodea, y creo que su guitarra no es más que otra forma para explicarse a sí mismo y declarar sus circunstancias, sin ninguna intención de convencernos sino vomitando sus dolores como individuo de una generación de argentinos a medio paso entre la dictadura y el show de la democracia menemista, indulgente y corrupta. Porque Diego es uno de esos tantos intelectuales que emigraron de un país lleno de absurdo para llegar a las contradicciones de otro.

Viejo Mafalda, quijotesco mendocino y también hombre hastiado por sus democracias, monarquías y dictaduras, porque ha recorrido mucho y sabe demasiado del mundo como para permitirse alguna ingenuidad, nos invita a la risa de nosotros mismos, a la libertad de pensar. Digamos una especie de sudaca por la paz a través de la comedia sin llegar nunca a rayar en lo ridículo ni mucho menos. Casi siempre vestido de burro, nos presenta y se quiebra en discursos de amor subversivo hechos canción que no necesariamente es protesta pero tampoco te deja indiferente, porque te muestra las tripas y sigue adelante, sin ningún remordimiento, para que tú también te rías y luego llores, cuando cuentes el chiste a tus colegas.

Pueden escuchar su último disco, Mandando Fruta, en este enlace:

Giulio Vita
@elreytuqueque

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