El fenómeno Chávez.


Paradójicamente, apropiándose de símbolos ya existentes y traduciéndolos en su ideología, Chávez creó en Venezuela un sentimiento de nacionalismo que no se había visto antes. Opositores, chavitas y ninís, al ver que Chávez declaraba "ser venezolano" como otro símbolo de su gobierno, enseguida saltaron rabiosos a reclamar lo que era suyo. 

Esta afirmación duele a muchos opositores ciegos de la Venezuela antes de Chávez, y sin embargo, basta ver los productos que los rodean, las casas en las que viven, las ropas que usan, para darnos cuenta que todo lo que ahora le reclama Capriles a este gobierno, es exactamente lo que le reclamaba Chávez a los gobiernos anteriores: ¿cuándo Venezuela ha sido soberana realmente en sus productos? ¿Cuándo ha habido igualdad social? 


Ahora se ha acentuado y hemos importado mucho más que antes, pero nunca fuimos una potencia de exportar derivados del petróleo o agricultura. En la Venezuela Saudita exportamos a estudiantes y a ricos, no nos engañemos.
Chávez no es la solución pero sí es el primer paso a la misma. Capriles, como bien dice el Presidente, es el pasado copiando símbolos del chavismo (que a su vez copió de la calle). Chávez nos dijo "hay 80% de analfabetismo", "voy a crear el vergatario porque Venezuela tiene que tener sus celulares", "voy a crear hospitales". Capriles es esa clase de político-marioneta, cuyos discursos parecen aprendidos, al igual que su modo de hablar, autómata, evidentemente irreal. 

Tristemente, el chavismo tiene el impulso pero no la conclusión, y todo parece quedarse, para los opositores, en populismo. Yo creo, en cambio, que de este impulso debemos aprender y perfeccionarlo, haciéndolo efectivo, y así, resultaría un modelo de sociedad más justo y mucho más próspero. Yo no soy chavista pero confieso que me encantaría porque creo que es el único modelo que ha creado en Venezuela las ganas de ser venezolano, las de exportar productos nacionales, las de curar la violencia y la pobreza.

El fenómeno Chávez, duradero no por magia sino por ceguera de los opositores, logra conectar con el corazón de los más sensibles y va más allá del oportunismo, como quieren creer sus más duros críticos. Es cierto que existe corrupción y oportunismo, al igual que violencia, mas creo que deberíamos profundizar un poco más. 

Es un trabajo duro pero debemos empezar a actuar como Venezuela, y no como lo dice Chávez (que es sólo para los chavistas) ni como lo dice Capriles (que copia un discurso pasado) sino utilizando los recursos de nuestro país, alejando el resentimiento y utilizar lo bueno. O sea, eliminar la parte mala del chavismo pero no demonizarlo, y así crear una tercera vía política. Dejemos el dogma, tanto por Chávez como por Capriles. Seamos críticos, seamos honestos con nosotros mismos y con nuestra gente. Ya que ahora nos sentimos que Venezuela no es sólo de los chavistas sino también de nosotros, recordemos ese también y nunca lo quitemos para así ver a todo el país, no nuestra percepción de país. No cometamos el error de Capriles, que es el mismo que hizo Chávez, apropiarse de símbolos que le pertenecen a todos, porque, a pesar de que el discurso superficialmente habla de todos los venezolanos, en realidad esconde lo que escondía aquél del '98.

Es importante pluralizar los símbolos y acabar con la mitología nacional devolviéndolos a su contexto, separar y ser crítico, sin distinción alguna. Primero tenemos que desenredar esta confusión de identidad que tenemos entre significante y significado. Después, aplicarla en nuestro entorno.

He podido conocer varios puntos de vista de mi país, muchos más de cuando vivía en él, algunos más violentos que otros, y me he encargado de informarme de los dos candidatos y de sus seguidores, al igual que de aquellos que no votan, porque creo que el país, a diferencia de lo que dice Chávez, somos todos. 
He conocido (y sigo conociendo) a personas, de cada bando, maravillosas y otras no tanto. Lo que rescato es ese sentimiento de querer ser venezolanos a toda costa, con mucho orgullo. Lo que me preocupa es que se quiera ser atropellándose entre sí, repitiendo una y otra vez la historia pero agravando las confusiones.


Giulio Vita

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