Marcha Negra: la mejor selección.



La semana pasada La Roja entraba en Madrid alzando una Eurocopa que ganó merecidamente, gracias al juego impecable de sus jugadores. Los españoles salieron a vitorearla, tan ardidos en fanatismo que fue confundido, por ellos mismos, por patriotismo.

Los mineros españoles, que ayer llegaron a la Puerta del Sol de Madrid después de haber estado más de dos semanas caminando en una marcha espectacular por buena parte del país, representan a la mayoría de los españoles y sobre todo a la situación actual del español promedio.

Mientras el país estaba embobado porque La Roja había jugado una Eurocopa como nunca antes, estos trabajadores, con humildad, respeto y decisión, caminaron día tras día para llegar al kilómetro cero y solicitar en Madrid formalmente el retiro de los recortes en la industria del carbón, cuyas consecuencias serían las de dejar sin trabajo a muchos mineros, que de por sí no tienen un sueldo millonario.

Me molesté muchísimo el día de la final de la Eurocopa con El País, un periódico al que solía respetar mucho, porque también se sumó a esa manipulación mediática, cambiando la portada online y dedicando una portada enorme a la selección y siguiendo cada minuto de la furia roja, mientras que en ese momento se celebraban selecciones en México, y a menos que se haya convertido en un periódico de farándula, me parece que su prioridad debe ser la de las noticias, no las anécdotas, ni sobre todo de esa forma tan exagerada. Por su parte, la marcha de los mineros no obtuvo ni la misma atención ni el mismo formato como fue presentada La Roja.

Pareciera que no tiene nada que ver pero tienen muchos puntos en común y trayectos en paralelo, sobre todo en el contexto actual, y a quien deberían dedicarle esas portadas emocionales (que de por sí no deberían existir) es a los mineros que juegan y se la juegan por el país, no por la fachada del país.

Un minero promedio gana entre 1100 y 2800 euros al mes, un trabajo que es peligroso y verdaderamente duro. Mientras que los sueldos de los jugadores de La Roja son talmente astronómicos que me parece ridículo siquiera escribirlo. Esto sin hablar de todos los beneficios de un jugador y todos los riesgos de un minero.

No hay que eliminar el fútbol porque también crea empleos y la gente necesita la alegría del deporte, pero hay que repartir mejor la riqueza y como ciudadanos tenemos que ser más conscientes de la actualidad y de por quién nos emocionamos. Es ridículo que en tiempos de recortes y crisis, al fútbol no se le recorte nada ni se le investigue a los jugadores sobre dónde declaran todo el patrimonio, y además la gente no lo reclame. 
Los sacrificios tenemos que hacerlos todos y con resoluciones, trabajando como sociedad integral y no subyugando a algunos grupos. 
El plan del gobierno es: recortamos estos fondos, que se arreglen ellos, despidan gente. ¿Y esa gente qué come? ¿O tiene que joderse y ya? Ahora pregunto, ¿y cuál es el plan de los ciudadanos?

Los mineros que entraron por la Puerta del Sol son la selección que me gusta celebrar, porque son ciudadanos que trabajan y quieren y creen en una España mucho más justa y próspera. Por eso han desgastado sus zapatos por toda esta tierra con su Marcha Negra. La furia roja, por su parte, son muchachos que juegan al fútbol y muy bien pero que no se interesan porque el país funcione sino que ellos sigan funcionando. 

Los celebro e invito a un futbolismo más racional y a un patriotismo más consecuente.

Giulio Vita
@elreytuqueque

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