#YoSoy132



Las épocas de cambio pueden ocurrir cuando existe una necesidad social, intelectual o política, y siempre necesitan de líderes o de un grupo que represente y defienda los nuevos caminos hacia los que quiere dirigir a su sociedad. Sin embargo, no son procesos demasiado rápidos y requieren de muchos antecedentes para poder ser efectivos.

La configuración de nuestro sistema económico-político nos invita, de alguna forma, a que esos cambios sean cada vez más frenéticos, creo que ha sido por la contradicción entre la rapidez en la que evoluciona nuestra tecnología y la lentitud con la que lo hacen nuestros valores, como si la tecnología estuviera siempre en desfase horario con las sociedades.


Siempre que comienza a gestarse un cambio de paradigma, sucede de forma colectiva, y mucho más hoy en día con la generación Twitter, cuyo nexo con el mundo es mucho más -si no cercano- instantáneo.

El modelo de nuestra democracia ha empezado a caducar desde hace varios años, y algunos más inquietos se dieron cuenta y decidieron construir ese motor de cambio, como, por ejemplo, Julian Assange y sus WikiLeaks, o los indignados en España, cuya fiebre de cambio se transmitió alrededor del mundo, produciendo, conscientemente o no, otros movimientos similares basados en la protesta contra el sistema económico y político. 

Entre estos, apareció el movimiento de los estudiantes mexicanos #YoSoy132, que bajo el lema de "La verdad nos hará libres" y la idea de ser "apartidista, plural e incluyente" se organizaron de cara a las elecciones presidenciales celebradas ayer y en contra de un México violento, asesino y pobre, por culpa de la exclusión de clases, la corrupción y la mala administración de sus recursos.
Al igual que Assange, ellos creen en que el acceso a la información de manera libre es la clave para que pueda existir una democracia plena y en igualdad de condiciones.

Bien han comprendido que el hecho de que se nos permita votar por algunos candidatos no significa que estemos viviendo en un país con una democracia sana, porque ésta ha estado contaminado desde hace demasiado tiempo por la manipulación mediática unida a intereses políticos y económicos de unos pocos.
Son muchachos que han buscado, con sus propios medios, captar la atención de la nación y del mundo, al punto de lograr convocar un debate con los candidatos que participaron en estas elecciones y voluntariosamente controlar el proceso de ayer.
Abiertos al diálogo, preocupados por el discurso manipulador de los políticos y la ignorancia de los pueblos, han hecho campaña para informar al votante y se han involucrado activamente a la sociedad.

El presidente electo por mayoría ha sido Enrique Peña Nieto, el único de los candidatos convocados por los estudiantes que no se presentó a debatir y que cuenta con el respaldo de los medios. Antes de saber el resultado de las elecciones, publicó un video en el que agradecía al pueblo mexicano al estilo más propagandístico de fórmula aprendida en Hollywood, en el cual, además, habla de integración y de escuchar al pueblo. Algo un poco contradictorio por parte de un hombre que no quiso escuchar a los estudiantes que le pidieron debatir abiertamente con los otros candidatos y sin ningún filtro de esos que no dejan a los periodistas preguntar ciertas cosas que podrían dejar al candidato expuesto.

Los medios internacionales hablan de lo sano que ha sido este proceso democrático que ha puesto fin a doce años del Partido Acción Nacional, olvidando que el Partido Revolucionario Institucional (el de Peña Nieto) antes del 2000, gobernó durante setenta años, así que ese ejercicio de la democracia se quedó en nomás que un ensayo o la rutina de siempre: ir a votar por las opciones en la mesa sin poder elegir realmente.

México ha ganado hoy pero no, como nos quieren hacer creer los medios, por la victoria de Peña Nieto ni tampoco por el sufragio participativo, sino porque a partir de ahora ha recaído sobre #YoSoy132 la tarea de ser la más seria y crítica oposición del gobierno que vendrá y de éste que se está yendo. Porque son estos muchachos los que han creado entre la gente el concepto de país y han creído más que nadie en él, desde las ganas de cambiar, y si ahora ese idealismo, sin abandonar su romanticismo, se conforma como un bloque férreo y comprometido, tal como ha hecho hasta ahora, podrá alcanzar mucha más efectividad de lo que se piensa. 
La gente que se burla de estos muchachos o aquellos que están decepcionados del resultado de las elecciones, se olvidan que los procesos de cambio necesitan de cada uno, sobre todo de aquellos que no saben a qué cambiar. El compromiso más importante empieza ahora, estudiantes mexicanos de #YoSoy132. Me encantaría poder acompañarlos en este viaje en el que espero que no pierdan nunca ese norte democrático y puro de apartidismo, pluralidad e inclusión.

Giulio Vita



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