La Guarimba International Film Festival 2013



En Nuovo Cinema Paradiso, de Giuseppe Tornatore, un viejo director de cine consagrado llamado Salvatore Di Vita vuelve al pueblo de su infancia por la muerte de Alfredo, el hombre encargado del cine Paradiso, en Sicilia. La película es un testimonio real del nacimiento y el declive del cine en Italia, de lo que representó cuando apareció, esa maravillosa cueva de luces para encontrarse con los amigos y apelar a las emociones, pues antes la gente asistía a las proyecciones sin saber siquiera qué se proyectaba, la maravilla estaba en todo lo que implicaba ir al cine, la experiencia era mucho más completa y no se limitaba al espectador frente a la obra. Cuando Di Vita vuelve encuentra el cine cerrado y los vestigios de lo que mutó allí: carteles de películas eróticas proyectadas para algunos desesperados o borrachos ocasionales.


El gran problema de las salas de cine fue la falta de espectadores, la revolución de la pantalla que empezó con la llegada de la televisión y hoy día continúa en nuestros teléfonos. Pero también se debe a otra cosa: muchos dueños de las salas no eran más que comerciantes, magnates que llevaban el circo y se limitaron a vender las entradas. Por ello, al no ser creativos, comenzaron a sucumbir ante el progreso de la tecnología y el desinterés de los espectadores.

Así le ocurrió a Sergio Sicoli, en Amantea, el pueblo de mis abuelos. Su padre, comerciante malabarista que vendió todo lo imaginable, llegó a la invención del cine y desempolvó un proyector después de la guerra y así ocurrió todo lo que muestra Tornatore: los muchachos que se masturbaban en la sala, los que gritaban a la pantalla, los que aplaudían, los que se peleaban, los que desde el balcón escupían a los de abajo para molestarlos, los que lloraron desconsoladamente con Lo que el viento se llevó, los que llenaron sus juegos con las hazañas de los vaqueros contra los indios, los que creyeron estar traspasando la realidad cuando se abrió el gran plano de Ben Hur y mucho más. Sergio, segunda generación que llevó el cine, buscó innovar a su manera por amor al cine, buscó mantener viva la estructura y fue por eso que yo también fui testigo, durante mis veranos en Italia, de la Arena Sicoli, el coloso de 900 butacas y al aire libre que hace dos años tuvo que cerrar después de que Sergio diera sus últimas batallas, quizás de forma equivocada, por mantenerlo vivo. Y así, hoy en día, Amantea no tiene un cine.

La idea de reabrirlo me rondaba desde hace mucho tiempo pero no es sencillo administrar una estructura de ese calibre ni mucho menos sin dinero. Cuando empecé con la idea del festival de cine La Guarimba lo tenía en mente pero como meta a largo plazo, algo así como dentro de cinco años, cuando el festival fuese suficientemente grande como para tomar decisiones de ese nivel y mi equipo fuera lo suficientemente fuerte y unido como para comprometerse a hacerse cargo. 
Gracias a la buena voluntad de Sergio Sicoli y las ganas de trabajar de mi equipo compuesto por la ilustradora Sara Fratini, el director de cine bicéfalo Pablo Cristóbal y Alicia V. Palacios, el editor Carlos Cristóbal, la comunicadora social Maki Ochoa, la Licenciada en Ciencias Políticas Lilia Fratini, la actriz Marina Guiu Almenara, y una infinidad de colaboradores que nos apoyan moral y esperamos que, el día del evento, físicamente; gracias a todos ellos, la primera edición de este festival, lo reabrirá después de que estemos dos semanas limpiándolo y poniéndolo decente para proyectar cortometrajes de todas partes del mundo y así devolver el cine al pueblo y el pueblo al cine, como hemos planeado desde el principio.

Esto me confirma que el trabajo duro, la constancia y la pasión son determinantes para lograr objetivos, por más locos que parezcan, y sobre todo que cada persona cuenta para hacer bien o mal. Está en nosotros canalizar las cosas buenas para llevarlas a cometer un fin mejor.

Este festival nació del hastío y del amor. Porque me había hartado de vivir una vida para gente egoísta e irresponsable y quiero dedicarme a hacer las cosas que quiero y a ser parte de la solución pues me di cuenta que esta Europa destruida por la crisis socio-económica no va a cambiar quejándonos detrás de un teclado o en la barra de un bar. Esas cosas también sirven pero necesitamos acciones y creo en la cultura como motor de cambio y es por ello que mi acción es la cultura, desde detrás del teclado, pasando por la barra del bar, hasta reabrir el viejo cine con este festival. Por ello el amor juega un papel tan importante pues no puedes crear cosas que nos hagan bien a todos si no amas a tus semejantes, si no quieres un mundo mejor, no podrás tenerlo. Nuestro problema, decía Chaplin, es que nos despreciamos. Yo quiero creer que no. Creo que, en realidad, nos tememos y actuamos en defensa por ese miedo. La cultura acerca el Hombre al Hombre y a su vez a su entorno, porque lo ilumina con conocimiento, y le regala congregación.



Éste es un festival altruista pero no por ello inocente. Busca no sólo llevar el cine al pueblo sino llevar buen cine, y convertirse con el tiempo en una ventana interesante tanto para directores como para espectadores de alrededor del mundo. Y como queremos llevar la idea del cine en todo nivel, estamos contactando a ilustradores de todas partes del mundo para que hagan su versión del cartel oficial de nuestra primera edición, y esas obras serán expuestas al público durante los días del festival.

Los dejo con el video promocional que a día de hoy cuenta con 10 lenguas en los subtítulos gracias a la colaboración de todos nuestros amigos (recuerden activarlos y elegir cuál quieren en el video):



Giulio Vita
@elreytuqueque

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