Carta a Alessandro.

Tras ver la telenovela política protagonizada esta noche por Henrique Capriles y Nicolás Maduro, quienes, cada uno a su manera, apelaron no a un proyecto político sino a ganar votos a través de las emociones, y después de discutir con algunos opositores muy ofendidos por mis críticas al discurso de Capriles, decidí responderle a mi amigo Alessandro, con quien crecí y tenemos visiones de Venezuela muy distintas.


Querido Alessandro, me pediste que dejara de criticar lo que no me gusta y que explicara cómo cambiar las cosas. Yo creo que la cosa es un poco más compleja pero intentaré complacerte no sin antes aclarar una cosa. Seguramente Henrique Capriles es un político más preparado que Nicolas Maduro pero eso no significa que sea algo bueno. Yo estoy cansado de los políticos y cuando critico el discurso ridículo como el de hoy, critico sobre todo a mis amigos inteligentes con los que he discutido a un nivel por encima del sentimentalismo estén embobados por un hombre que está haciendo una política tan parecida a la que hizo Chávez en el pasado. Me molesta que crean en la panacea, que no vean hacia donde está hundiéndose el país con nuestro odio, con respuestas poco analíticas y llenas de resentimiento. En Venezuela nunca se va a votar sino que se hacen actos de fanatismo. Nadie debate en la calle sobre las propuestas de los candidatos sino de "lo buenos" o "lo malos" que son, como en un guión de Padrón. Y así empiezo, Ale, a explicarte qué cosas cambiaría. Me gustaría que los estudiantes en vez de hacer huelga por saber dónde está Chávez, la hiciesen por exigir un debate entre los candidatos presentando y comparando sus propuestas, con un moderador que no permita sentimentalismos. 

Otra cosa que haría, Ale, es un examen de conciencia a todos los venezolanos que votan y se sienten mejores y más valientes, como si hubiesen peleado una guerra poniendo una papeleta, y lo mismo que reclamo que los chavistas millonarios voten por el chavismo justificándose socialistas, me molesta que mis amigos y no tanto de oposición, frívolos y sin escrúpulos voten por Capriles y condenen a todos los que no votamos como si fuéramos los malos de la película y lo hagan desde sus camionetotas, sin haber agarrado nunca una camionetica, sin haber trabajado nunca en realidad. ¿Qué tiene que ver? Tiene mucho que ver porque ahora pareciera que el país se dividió a quienes votan por Capriles y quienes votan por Chávez, y no importa lo que hagas durante el año, sólo por quién votaste, sin comprender que del chavismo somos culpables todos y sí, todos somos Chávez, porque mientras tu señora de servicio tenía que vivir con tu familia para limpiar el desastre que hacíamos nosotros los sábados en la noche, nosotros ni siquiera nos sentimos afectados. 

Yo soy de clase media y estudié en un colegio privado, no de los más caros, considerado uno de los peores, el mismo que el tuyo. Recuerdo el clasismo que había entre ser del Marroco y del Cumbres, ¿tú no? El mismo que encontré en la universidad. Me parece ridículo que gente como tú diga que está votando porque quiere un cambio pero utilizan gestores para resolver cualquier problema aumentando la corrupción, gasten cantidades absurdas de dinero para tener el nuevo juguete del mercado cuando, si tanto nos importa el cambio, podríamos destinar parte de nuestro dinero y tiempo a mejorar el futuro de muchos niños del barrio que no pueden acceder a una buena educación. Pero no, creemos que Capriles hará todo eso gracias a nuestro voto y entonces, por arte de magia, nosotros habremos hecho eso, con la facilidad de un voto, y podremos seguir poniendo humor frívolo en El Chigüire Bipolar y mujeres en tetas en RCTV porque somos libres. 

Estoy molesto, sí, estoy harto de esta doble moral de niños privilegiados que nunca se ocuparon del país y tampoco ahora lo hacen pero se esconden tras el voto. Estoy harto de que me salgan con la excusa de que estoy afuera del país y por eso no puedo opinar pues, si así fuera, entonces ninguno de los que vive fuera del país debería opinar, tampoco los que piensan como tú y por supuesto, muchos menos deberían votar. Estoy harto de la violencia entre la gente, de la exclusión, de "yo soy más venezolano que tú" porque yo no elegí ser venezolano ni tampoco nací siéndolo pero lo soy legalmente, por más que les moleste, y sinceramente he visto despreciar más a los criollos su tierra que a los inmigrantes que, como tus padres, llegaron a trabajar agradecidos. Estoy molesto también conmigo mismo porque también yo fui de los que no quiso mirar el barrio a pesar de que me dormía en frente de uno y también yo ayudé a la corrupción, "resolviendo con un pana", tramitando un documento más rápido.

Leer Twitter, Facebook, ver las noticias y encontrar el mismo discurso que había cuando dejé el país, es frustrante y me entristece que nuestro país no haya hecho ningún cambio realmente porque nosotros, a pesar de los lemas de socialismo, somos capitalistas hasta la médula, pobres y ricos, y no nos interesa el otro y nunca lo hará. Mi rechazo a Capriles es el rechazo a esta Venezuela de Sábado Sensacional, a este espectáculo contínuo, donde muchachos que hablan "del este del este" son justificados por muchos, mas no rechazo toda Venezuela porque desde afuera, aunque también moleste, se aprende a ver las cosas en perspectiva, buenas y malas, como tú también habrás visto. 

No te confundas, querido amigo, no creas que no piense que lo ganado con esfuerzo por tu papá sea injusto. Creo que es injusto, por culpa de nuestras "democracias" capitalistas, la mala distribución de la riqueza que hubo, y entiendo que tú sientas que no debas hacer ningún esfuerzo porque naciste en esa situación privilegiada, tal como yo lo hice (aunque no tanto, no nos engañemos).

Mis críticas son a un país que no puedo volver aunque me encantaría porque me duele este complejo de emigrante, de no ser completamente de aquí ni completamente de allá, y me duele necesitar sentirme de algún lugar. Mis críticas es para ver si se sacude por lo menos de aquellos que conozco ese tufo a telenovela y esa arbitrariedad de insultarse antes que sentarse a hablar. Imagino que un país donde Leonardo Padrón es considerado un intelectual, no puede más que ir a la deriva pues una sociedad sin cultura está condenada al fracaso. Quisiera ser de un país menos infantil y lo siento pero el amor es algo que se gana y se construye y por mi parte lo intenté muchas veces con Venezuela, y sigo, aunque menos, poniendo de mi parte, a pesar de que, como ya te dije y a diferencia de ti, no vote.

¿O acaso crees que es de gratis que el festival se llama La Guarimba? ¿O acaso te parece que trabajar en el exterior no vale?

Giulio Vita
@elreytqueque

PS: Me quedé esperándote este verano. Tú eres así, cuando consigues algo que te conviene más, te pintas de colores.

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