A pesar de las elecciones.



Hoy es el día de las elecciones presidenciales con menos tiempo de campaña de la historia de nuestro país. Han sido unas semanas donde se ha podido ver todo lo necesario e innecesario tanto por parte de los candidatos a la Presidencia como de sus seguidores más fieles. Este artículo no pretende seguir criticando la ridiculez de Capriles ni mucho menos la mediocridad de Maduro. Lo he hecho demasiado y es hora de hablar de la situación actual de nuestra sociedad tanto en el país como en el extranjero y lo haré desde un punto de vista personal.


El resultado de hoy no me interesa demasiado. Me gustaría que ganase Maduro para que se derrumbe de una vez el chavismo en vez de seguir mutando como ocurrirá si gana Capriles pero, por otro lado, dudo mucho que de ganar el chavismo, la oposición se siente a reflexionar. No lo ha hecho en todos estos años, dudo que lo haga ahora. Lo hicieron algunos cuando perdió el octubre pasado y ahora esa misma gente salió excitada a derrumbar todas sus reflexiones por "el flaco".

He estado siguiendo la campaña desde que Chávez fue declarado muerto (empezó allí extraoficialmente) y durante todos estos días he abierto debates para llegar a un análisis más amplio y así a soluciones más acertadas que aquellas que proponen los candidatos. Llegué a la triste conclusión de que 14 años de chavismo no sólo no nos enseñaron nada sino que más que un movimiento político, fue una gran venganza de un sector de la población resentido durante demasiados años y que llegó al poder, sin más ni menos. Dicho esto, hay que sentarse a pensar en qué clase de democracia teníamos antes de Hugo Chávez que provocó tanta rabia. He visto entrevistas de Chávez durante los años ochenta donde ya habla de su descontento, así que la cosa no se dio por casualidad, sobre todo teniendo en cuenta que después fue elegido democráticamente.

Muchos chavistas con los que he hablado siguen fieles a Maduro por diferentes razones. Una de ellas es por el miedo que tienen de volver a lo mismo con Capriles, no a lo mismo de estos 14 años sino lo que había antes, lo que produjo esta situación. Los opositores más fieles, en vez de intentar sanar este miedo, han hecho malabares para que este miedo sea una certeza, al menos para mí: Llaman a votar con amenazas o chantajes emocionales ("Si amas a Venezuela, vota", "El que no vote, que no opine"), niegan la voluntad del pueblo al reelegir tantas veces el chavismo o la denigran ("Son ignorantes", "Hubo fraude"), y esto del cantar fraude es muy interesante. Un gran parte de la oposición sigue pensando que en el chavismo siempre ha habido fraude y que ahora también lo harán pero (y aquí es el conflicto) de todas formas hay que ir a votar pues, según ellos, si uno va a votar, se queda en las mesas de votación, es imposible hacer trampa a pesar de que han declarado que la trampa la hacen hackers informáticos. Así es la lógica absurda de la oposición, tan ridícula y excluyente como la chavista. Yo he vivido en Venezuela durante el chavismo y puedo decir con propiedad que todas las elecciones ganadas por Chávez fueron reales. De hecho, cuando se le pudo ganar a Chávez, aparecieron los resultados. Luego él no los aceptó e insultó la oposición y creó formas para quitarles poder, pero el tema de la transparencia electoral lo demuestra el hecho de que la oposición ha logrado ganar elecciones, no presidenciales, claro está.

Esto por hablar de la irracionalidad. Pero lo que me preocupa es el fascismo opositor que existe, esa cacería de brujas que hacen antes de estar en el poder y que hicieron durante años de democracia, cuando perseguían a los comunistas en el monte (Véase "Postales de Leningrado"). En este particular me siento afectado en primera persona. Yo nací en Italia y emigré a Venezuela. Tengo una abuela venezolana y me crié entre emigrantes italianos y criollos. Mi familia siempre amó tanto Italia como a Venezuela, por agradecimiento. Cuando me gradué del colegio, me enviaron a estudiar a Italia pero la situación política de mi país me exigió volver y estudiar Comunicación Social. Marché cuando cerraron RCTV y fui el primer preso del segundo día. Apenas me metieron preso, mis amigos opositores, se habían largado corriendo, dejándome en la jaula que me llevaba a la Guardia Nacional. Después de esa experiencia conocí venezolanos de toda clase y de diferentes pensamientos políticos y me di cuenta que la culpa no estaba en el chavismo. Estuve secuestrado una vez y luego intentaron secuestrarme veinte motorizados a plena luz del día, por lo que me cansé y me fui.

Desde que estoy afuera, escribo sobre Venezuela y estoy pendiente de la situación, sigo escuchando la música que hacen los jóvenes, las cosas que escriben. Francamente, he encontrado mucha paz y tranquilidad con los venezolanos en el extranjero que no tienen una venda en los ojos como en el país, donde todo es rojo o azul, donde todos tenemos que jodernos entre todos.

A medida que he estado escribiendo este blog han ocurrido dos cosas muy interesantes: muchos de mis amigos de oposición, caprilistas, han dejado de hablarme o simplemente han decidido ignorarme, sin confrontaciones. Aquellos con los que he debatido lo han hecho de forma agresiva, llevando todo el tema a un nivel personal y se han ido con la última palabra, molestos por los hechos. Muchos otros, y esto me afectó bastante, me escribieron diciéndome que "yo no era venezolano" simplemente porque critiqué las formas de espectáculo de Capriles. Esto de los nacionalismos es algo que no me importa demasiado pero sí me preocupa por lo que significa. El mismo discurso de Maduro, aquel de "si no votan por Chávez (o sea por él), no son venezolanos, son lacayos del Imperio", lo tiene asumido la oposición "Si criticas esto, no eres de los nuestros". Yo en cambio creo que la crítica, el debate, bien argumentados, sin insultarnos, puede llegar a comprendernos. El problema es que en Venezuela no existe la costumbre de un verdadero debate, los venezolanos son susceptibles a todo tipo de críticas, bien sea constructivas o destructivas. Tanto así que no ha habido nunca un debate presidencial, sólo un simulacro el año pasado entre los candidatos de la MUD que, más que un debate, fue un videojuego para elegir el personaje de tu aventura. Así mismo ocurre en todas las entrevistas a Capriles, todas de buen rollo, sin conflicto, sólo eslogan y sonrisas. 

Me han bloqueado de las cuentas, me han impedido responderles los insultos, me han cerrado puertas, y yo, en cambio, permito todo tipo de comentario en este blog y en otras redes sociales, insisto en el debate sin el insulto e intento, hasta más no poder, la reflexión.

He encontrado muchos artistas que me han dicho que no pueden exponer en las galerías porque son chavistas o simplemente porque no son de oposición. Yo antes no lo creía pero he visto en mi propia piel cómo piensa la oposición, descalificando a todo lo que no sea de su tinte, así como el chavismo. Ahora los artistas aparecen con denuncias porque no los dejan presentarse en ciertas instituciones del gobierno y me parece que está muy mal, sólo que me parece que el problema no es del chavismo sino de la mentalidad criolla, de cualquier clase social, porque nos gusta la segregación, o más bien, no nos gusta la tolerancia, preferimos el insulto al argumento.

Por otro lado, he encontrado también una pequeña parte de amigos o de lectores que me escriben en privado, apoyándome y queriendo continuar con el debate. Una de ellas esta semana me preguntó una cosa que no me había sentado a analizar: "Sigues escribiendo cosas que molestan sobre todo a tu círculo social, imagino que es un buen filtro de amigos pero ¿por qué lo sigues haciendo si significa que te excluyan?". Para responder a eso no creo que haya una respuesta simple. No creo que sea un buen filtro de amigos pues, gente a la que sigo y seguiré queriendo, me ha dicho cosas horribles pero no creo que lo hagan por otra cosa que ceguera. Hay que diferenciar a las personas de sus ideas políticas, de otra forma no podríamos leer a Borges, por ejemplo. Por otro lado, sigo escribiendo porque es lo único que me queda para ayudar a Venezuela. Estas letras son mi forma de crear conciencia, una de las tantas, no la única obviamente, y he logrado atraer con ellas a muy buenos compañeros de debate.

Me lastima toda esta situación porque me doy cuenta que siempre habíamos sido así y el chavismo lo único que hizo fue levantar la alfombra de nuestras aparente feliz democracia. En Venezuela siempre hemos vivido en la dictadura de nuestros valores mediocres, donde es más importante un cirujano estético a un profesor de liceo, o un escritor de telenovelas a un médico.

Giulio Vita

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