La oposición no tiene sentido autocrítico.

Las elecciones en Venezuela ya empiezan a bajar la emoción en las redes sociales aún cuando quedan algunos vestigios por parte de los más fanáticos que comparten una que otra foto de sus comandos de campaña. Por eso mismo creo que es hora de escribir esta reflexión, decepcionado una vez más de la oposición y sorprendido del talante ideológico de muchos chavistas.


No voy a criticar a Capriles porque ya lo he hecho bastante y, a pesar de que es todo un show, ha sabido asumir bien la campaña electoral y el resultado de las elecciones. No sé si sigue siendo tan tonto como para intentar un golpe pero sinceramente lo dudo mucho, creo que está jugando a otra cosa. En esta oportunidad, en todo caso, quiero hablar de sus seguidores, los caprilistas y los opositores (la gente que se opone al gobierno pero no sigue a su líder como zancudos a la luz).

Justo después de las elecciones, la oposición, para sorpresa de nadie, cantó fraude, tocó cacerolas y escribió miles de artículos sobre la teoría del fraude, compartió noticias en contra de los atropellos del gobierno, hizo montajes intentando hacer pasar imágenes de la primavera árabe por las marchas en Venezuela y demás.

Los chavistas, por su parte, celebraron la victoria, compartieron imágenes llamando a Capriles fascista y demás insultos pero, y esto es lo más interesante de la posición de los chavistas, hicieron severas autocríticas al resultado que obtuvieron y a la decisión de Maduro de negar el reconteo de votos en primer momento. Es el caso de Elis Torres Rojas, señora chavista que afirma su apoyo a la revolución pero que pide a Maduro recontar los votos para estar segura de la victoria.



Por otra parte apareció en el canal de noticias chavista Aporrea.org el artículo de opinión "Por qué ganamos de vaina, o por qué de vaina perdimos" de Juan Gómez Muñóz, un lector chavista que analiza con dura crítica por qué el gobierno perdió esa enorme cantidad  de votos en tan poco tiempo. Su análisis es bien explicado en varios puntos y no intenta desestabilizar al gobierno sino todo lo contrario, intenta que su ideología sea respetada y aquello que se ha propuesto desde los inicios del chavismo sea cumplido y no quede en una simple maniobra política. El señor Gómez Muñóz explica cómo vive la sociedad venezolana hoy en día, muy lejos de aquello que se prometía, y también señala por qué no se han cumplido las promesas, dando culpa sobre todo a la corrupción y al irrespeto por parte de muchos dirigentes chavistas hacia las ideas socialistas (denuncia que tengan casas, camionetas, y ropas de marca, etcétera). Es decir, hace un análisis crítico sobre la situación con la finalidad de mejorar el país pues él considera que el socialismo chavista es la única vía para llevar adelante el país pero no si se sigue practicando así.

Estamos hablando, recordemos, de los seguidores que no están ejerciendo en el poder. Estamos hablando de las reacciones del pueblo. En un pequeño paréntesis apunto también que José Vicente Rangel admitió que el resultado del 14-A "afectó principalmente al chavismo". Pero sigamos hablando del pueblo.

Estuve esperando un análisis con sentido común y un espectro tan amplio como el de los chavistas por parte de los caprilistas o los opositores, pero nada de eso llegó. Durante esta semana se han dedicado a gritar que Maduro es inconstitucional, como loritos de Capriles, a explicar cómo hicieron fraude y atacando a todo aquel que, como yo, decidió no ir a votar y critica las fallas de la oposición o aquellos que están hartos de la desinformación y la guerra mediática, como Chonto Turola, cuyo Facebook ha sido escandaloso para algunos y divertido para muchos pero muy pocos han descifrado con seriedad el mensaje que envía Chonto: "Marchemos para limpiar las playas". Quiere decir que tanto delirio supuestamente patriótico es emprendido sobre todo por gente que no hace nada por su país y se escuda diciendo que votó o compartiendo mensajes de apoyo a un político, sea cual sea su ideología.

Un artículo más o menos racional por parte de la oposición fue "It May Not Look Like it Right Now, But We’re Winning" escribió Emiliana Duarte en su blog Caracas Chronicles, y lo llamo racional porque analiza, desde un punto de vista triunfalista, los movimientos del candidato de la Unidad tras las elecciones, un poco para calmar esa oposición histérica. Sin embargo, el artículo está hecho desde una perspectiva, como ya dije, de ganadores y demasiado optimista, con el detalle emotivo y acarreando la culpa a muchas cosas a la maquinaria del gobierno, sin pasar por alto que es un análisis en inglés, diferenciándose completamente de gran parte de la población.

No sólo la oposición una vez más demuestra ser tan intolerante como el chavismo sino que sus seguidores demuestran contar con una ceguera política tal que no pueden debatir con un chavista como aquellos que han ido a la autocrítica, y entonces comprendo que existan canales terribles como Globovisión, que más que periodismo hacen show business. Los opositores, por defender sus votos, han atropellado a la gente, han decidido no dialogar con el otro, y han concluido esta campaña como la iniciaron: la irracionalidad.

Invito a la autocrítica, analizar por qué perdieron y, si no quieren aceptar la derrota, analizar por qué ganaron por tan poco con el país en tan mala situación y después de 14 años "de lo mismo". Analicen también que muchos votaron por Capriles "para salir de esto", no porque creen en que la oposición tenga un plan mejor. Analicen el cambio de campaña electoral de octubre a marzo por parte del candidato de la oposición, no sólo vean las apariencias y lo conveniente. Si queremos cambiar el país realmente, tenemos que hacer un análisis profundo de autocrítica, destruir todos los conceptos y las argumentaciones que nos llevan a lo mismo. Analicen también el chavismo ideológicamente y a nivel práctico. Hay muchas cosas buenas y la corrupción no es uno de sus inventos, eso está en nosotros como venezolanos y también en las alcaldías y las gobernaciones opositoras existe. No seamos infantiles y sobre todo, seamos consecuentes con lo que queremos: si Capriles llama a la Paz y nosotros gritamos que odiamos a los chavistas o marchamos y rompemos las pancartas de Maduro, estamos cayendo en el absurdo. Un poco como los que se dicen socialistas y van con sus camionetotas a su quinta en Valle Arriba.

El país que queremos cambiará cuando los ciudadanos cambien, no cuando cambie el Presidente. Así se creyó en el '98 y el país no cambió, solamente siguió su curso y Chávez se dio cuenta de que no era tan sencillo como pisar un botón llevar a una sociedad salvajemente capitalista a puramente socialista. El socialismo se tiene que construir. Si usted no lo quiere, analice bien qué carajo quiere, sin repetir como un loro, y contribuya a que ocurra.

Giulio Vita

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