La importancia de los medios.


Venezuela es un país extraño. No se puede decir que es una dictadura, como sigue denunciando el sector opositor menos abierto al diálogo, ni tampoco puede afirmarse que sea una democracia plena, como quiere hacer creer el gobierno y quienes lo apoyan.

Una vez, el periodista venezolano Teodoro Petkoff, definió la situación del país como "totalitarismo light".

El caso de los medios de comunicación en la era de Chávez es muy particular y responde en general a un tiempo preciso de las telecomunicaciones y en particular a un Hombre y sus asesores que supieron navegar con los cambios del mundo para expandir su radio de influencia.


Los que han decidido tomarse la crisis de nuestro país a la ligera, como Eduardo Galeano (autor que admiro y del cual conozco sobre todo sus bellos poemas-protesta), elaboran reflexiones de este tipo: "Uno enciende la televisión y en la pantalla de la televisión hay un señor que dice.¡aquí no hay libertad de expresión¡ Uno enciende la radio y en la radio hay una que clama: ¡¡aquí no hay libertad de expresión¡ Y uno abre el Diario y hay un título enorme y dice en el Diario: ¡Aquí no hay libertad de expresión¡ Un solo medio de difusión clausurado en Venezuela en los últimos cinco años, el Canal 8 de TV".

Considero que entendiendo la visión gubernamental de la libertad de expresión, se puede entender muy bien la forma de nuestra democracia.

Para empezar, así como votar no significa poder de elección, poder decir en los medios que no hay libertad de expresión, no significa que no haya censura y control en la información. Señores como Galeano, en su discurso parcial, deciden no opinar sobre el hecho de que nuestro ex-Presidente ha sido el único en la Historia en tener un show televisivo en el que hablaba por horas, creaba decretos, dictaba órdenes y obligaba a todo el país a verlo.
Muchos ilusos pueden decir que la única forma que tenía Chávez de hacer escuchar al pueblo era esta imposición pero basta ver una de las miles de horas para encontrar un discurso que alimentó más a su ego que a la representación de la gente y basta escuchar el discurso actual del gobierno que quiere hacernos pensar que todos somos hijos de Chávez o ver las calles del país llenas de los ojos del ex-Presidente. En todo caso y como esta última afirmación es subjetiva, mantengo que no se puede atropellar los mecanismos democráticos para lograr un cometido y esto vale tanto para la oposición que hizo un golpe de Estado en el 2002 (y no representa a todos los sectores que se oponen al gobierno) como para Chávez que lo hizo en 1992.

El gobierno desde el principio ha tenido un aparato mediático genial que le ha servido para influir en la opinión pública del país y también en el extranjero, siempre jugando la carta de la víctima, muy al estilo de Fidel. Pero su mejor arma es también su gran condena: estos tiempos nos permiten ver todo en YouTube otra vez. Por ejemplo, podemos ver la famosa frase del ex-Presidente: "Esta revolución no será televisada". Una frase con mucho gancho porque nos habla de ruptura, de aquel que no tiene medios pero igual vencerá a la máquina, al sistema que controla todo.
Luego hacemos una pequeña búsqueda y encontramos material televisado de Chávez desde su fallido golpe, cuando declaró la toma del país con su famoso "por ahora". Chávez es el político con más minutos en la televisión venezolana: lo vimos cantando, lo vimos diciendo que nuestra victoria en 2007 fue de mierda, lo vimos expropiar edificios, lo vimos contarnos sobre su diarrea, lo vimos diciendo a su esposa lo que le esperaba en la habitación el día de los enamorados. Muy parecido a lo que hizo el magnate italiano de los medios italianos, Silvio Berlusconi.

Aquellos izquierdistas, sobre todo los de clase acomodada, que creen que esto era la voz del pueblo, son los típicos que discriminan y apoyan la política desde el resentimiento, eso de "ahora te jodes".

Chávez en los medios y en la democracia, bajó el nivel del discurso con la excusa de ponerlo al alcanze de la gente, una excusa clasista. Así atropelló insituciones, cambiando lo que no le convenía de la Constitución, como el tiempo y la cantidad del mandato presidencial, y así hizo en los medios durante elecciones con el tiempo de campaña de cada candidato, favoreciéndose de forma grosera.

Los medios de oposición más radicales, como Globovisión, alimentaron y dieron excusas para que se apoyara el disparate por esa lógica del tipo "el gobierno estadounidense hace peores torturas e invade ergo el chavismo es mejor", eso de que como hay algo malo por ahí, no voy a ver las cosas malas de esto.

Por suerte, los pueblos que viven bajo totalitarismo, light o no, suelen madurar más rápido que sus gobernantes y el poder incontrolable de internet ha creado ventanas de información donde se respira un país menos resentido del que habla Nicolás Maduro o del que habla María Corina Machado. En estos cuarenta días de protesta, además de los medios ridículos opositores que han modificado fotos y noticias, ha habido una oleada de blogueros y sobre todo tuiteros dispuestos a informar y reflexionar sin intentar convencer de una postura ideológica sino analizando sobre la realidad que viven los venezolanos, donde prevalece el degrado de las instituciones, la escasez de alimentos y la violencia.

Cuando las protestas apenas iniciaban el gobierno por primera vez en su historia de imposición televisiva puso en cadena nacional la película "Mi amigo Hugo" del director Oliver Stone, un documento propagandístico.
Algunos me dijeron que "los ricos tienen cable así que pueden cambiar de canal" y este razonamiento desde el resentimiento es el problema. Primero: los medios nacionales, privados o públicos, en democracia, deberían decidir qué programar. En nuestro país las cadenas se han vuelto lo habitual, entre otros atropellos. Algo así como el discurso del Rey en España pero todas las semanas y por horas.

Ese documental fue pagado por el gobierno venezolano 18 millones de dólares. No me parece que en democracia sea normal usar los recursos del Estado para pagar propaganda gubernamental sobre todo en medio de una crisis económica nacional.

Sobre la calidad cinematográfica de estos 52 minutos, sólo quiero decir que Stone ni siquiera se acercó al montaje ni al trabajo de investigación intensiva que fue JFK, documental de tres horas cuyo estreno obligó al gobierno de Estados Unidos a hacer públicos documentos del caso Kennedy. Y claro que un trabajo documental no es mejor o peor por su metraje pero es extraño que un Hombre que hizo de la televisión una forma de gobernar, haya tenido tan poco tiempo de explicación, y no hablamos de cualquier tipo sino del político que puso patas arriba a América Latina, Santo de millones y demonio de otros, un nuevo Che contado por uno de los directores más grandes del cine, cuyo trabajo ha hecho escuela por la minuciosidad y la falta de pelos en la lengua. Stone, como muchos revolucionarios ante el espejismo del socialismo del siglo XXI, apoya a un gobierno militarista evitando hacer su tarea completa.

Me gusta la idea de que el gobierno dé acceso al cine pero para eso tenemos el canal del Estado (¿gobierno?) VTV que no debe, en todo caso y como hace actualmente, utilizarse para hacer apología a una postura política.

Como los medios, la democracia en Venezuela ha mezclado Estado y gobierno, poniendo en todo edificio gubernamental fotos de Chávez. Me dirán que también en Estados Unidos se hace. Les respondo que primero no tan exageradamente y segundo, estoy hablando de Venezuela, no de Estados Unidos, país cuya política externa repudio.

Pero así como se han abierto canales contrarios al gobierno ha ocurrido algo muy interesante y necesario en un proceso de cambio: medios como Aporrea.org, claramente pro-chavistas, han sido muy críticos a la gestión de Maduro.

Esto no debe analizarse con el delirio triunfalista que ha llevado tantas veces a la oposición a creer que en la calle no hay apoyo sincero al gobierno ni tampoco con la ceguera de quienes han decidido negar el descontento, también sincero, que no pertenece a tintes políticos. Aclaro que sí hay una parte de la protesta que está siendo instrumentalizada por un sector radical de la oposición tan dañino como el uso del discurso que intenta poner en la sombra las razones de las manifestaciones que nos encuentran a todos por igual.

La participación activa de una gran parte de los ciudadanos que se han dedicado a informar y a abrir puentes de diálogo entre las dos posturas, haciendo uso de medios alternativos como las redes sociales, es un punto a favor de nuestro crecimiento político.
El gobierno, a pesar de actuar en función a la actualidad y hacer también uso de estas redes, ha decidido informar sobre la realidad de otro país, donde se vive en paz y armonía, cayendo así en el error político que tan caro le ha costado a gobiernos anteriores.

Considero oportuno hacer uso de estas armas que son las redes para combatir la desinformación del gobierno y la exageración de la oposición que sólo le hace bien a quien hoy está en el poder.

Basta entrar a sitios sometidos a la libertad de expresión sin excepciones como panfletonegro.com para entender que una gran parte de Venezuela ha alcanzado una madurez comunicacional y democrática mayor a la de las propuestas de esos viejos líderes cuyo liderazgo parece cada vez más débil.

Escribo estas palabras desde una perspectiva positiva y no por esperanza boba sino por haber visto una respuesta clara por parte de la gente a las reacciones infantiles del Presidente y de esa quebrada MUD.

Giulio Vita
@elreytuqueque
#YoEstoyHarto

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