La sociedad que queremos.



Esta semana en Venezuela, ocurrió, entre otras cosas, el arresto de Francesca Commissari, fotógrafa italiana colaboradora de El Nacional y residente en el país desde hace más de un año.

Estuvo detenida por la Guardia Nacional, siguiendo la político del gobierno de reprimir a los medios de comunicación.

Durante el tiempo que estuvo arrestada, alguien hizo una búsqueda sobre ella y se dio cuenta que el año pasado Francesca había apoyado públicamente al chavismo, así pues, muchos empezaron a alegrarse un poco sobre la noticia "para que por fin aprendiese la lección" entre otras declaraciones terribles.

En estos momentos donde la población está dividida y el gobierno de Maduro se ha vuelto represor, utilizando a las fuerzas del orden en contra del pueblo, aquellos que nos oponemos, deberíamos levantarnos como demócratas, no como soldados de guerra porque el ojo por ojo no trae nada bueno y la manipulación mediática de lado y lado sólo demuestra que en realidad todas esas cosas por las que no nos gusta el gobierno, son también parte de nosotros.

Francesca es una periodista italiana que ha sido arrestada, bajo orden del gobierno, por hacer su trabajo. Ese es el punto. No es "una italiana chavista que fue arrestada para que siga con la mariquera".

Aquellos que dicen que "así escarmienta" además de no parecer haber estado nunca presos por un Guardia Nacional y faltar de todo valor democrático, olvidan convenientemente una cosa: Francesca, en los últimos días, había estado reportando con su lente fotográfico todas las protestas y compartía información libre, evitando la censura del gobierno. Es decir, ella ya había dejado de apoyar al gobierno ciegamente porque, no olvidemos y aunque les parezca sorprendente, los chavistas no son todos ovejas estúpidas que hacen lo que les digan, y por otro lado, aquellos opositores radicales que creen que todos los que le dieron su voto al gobierno deberían ser penalizados, no son más que parte del gran problema democrático que vivimos.

En la lucha por la paz y la democracia no puede haber excepciones. Cuando se trata de defender la libertad de ideas y de posicionamiento político, no podemos perseguir a algunos sí y a otros no. Yo apoyo las marchas pacíficas que buscan un país plural, pero estoy completamente en contra de aquellos que quieren hacer una hoguera.

En ese mismo orden de ideas, creo también que todo aquel Guardia Nacional, miembro de colectivo, ministro o Presidente que hayan ido en contra de los derechos humanos de otra persona, deberán ser enjuiciados a través de la ley, no de chusmas enardecidas pues otro problema que tenemos es la gran impunidad. Pero cuando ese momento llegue, además de la necesidad de revitalizar el sistema de justicia del país, es prioridad que sean todos juzgados de forma igual. Es decir, también esos opositores que han hecho negocios millonarios raspando tarjetas, aquellos que han dado golpes de Estado, aquellos que han destruido propiedad pública o privada, todos por igual. En nuestro país siempre ha existido esa justicia para el otro pero no para nosotros. Resulta que ahí se basa la corrupción y con respeto a Francesca, no es más que una periodista que estuvo de acuerdo con una propuesta política y siguió trabajando en el país y por el país, y se ha visto tan afectada como el resto de los venezolanos por la imposición del gobierno.

Tenemos una oportunidad muy grande de demostrarnos mejores que el gobierno militarizado de Maduro y esa es la mejor arma de todas pues, muchos chavistas e independientes, votaríamos seguramente en contra de nuestro actual Presidente porque no somos tontos ni estamos embobados por nadie, por lo menos no la mayoría. Así como los violentos son minoría, también los corruptos y corrompidos lo son. Debemos unir lazos, aprender qué tipo de democracia queremos y cuál es la sociedad que queremos.

Yo no quiero de nuevo el discurso que llevó a Chávez al poder: aquel de No Volverán. Yo no quiero quince años sin alternancia política y que sigan segregándonos al punto de odiarnos ciegamente.

Son quince años de mala educación democrática. Es hora de retomar las instituciones y los valores ético-morales que nos definen como país, es hora de ser plurales y abiertos, de ver más allá de nuestras diferencias ideológicas para encontrarnos como personas, con el talento y la disposición de trabajar juntos. Como oposición, habiendo visto cómo actúa el gobierno cuando habla de paz, tenemos la responsabilidad cívica de ser quienes empiecen y lleven la reforma de nuestras estructuras.

Giulio Vita
@elreytuqueque
#YoEstoyHarto

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