Nymph()maniac: la emancipación del cine



If a man is highly sexed he’s virile.
If a woman is, she’s a nymphomaniac.
With them it’s power
but with us it’s a disease!
Even the act of sex is called penetration!
Why don’t they call it enclosure?

-Joe


El último trabajo de Lars von Trier ha tenido la campaña promocional más interesante que puede tener una película en estos años, aprovechando el recurso de las redes sociales y los escándalos que el director colecciona de una sociedad de doble moral. Tras un cartel que ha sido parodiado por lo atractivo, mostrando a todos los actores principales teniendo un orgasmo, desde la página web empezaron a compartir pequeñas muestras de lo que sería Nymph()maniac.

Trier había anunciado que su próxima película sería porno, causando risas en algunos e indignación en otros. Los indignados pertenecen a aquellos que lo calificaron rápidamente de nazi por haber malinterpretado deliberadamente sus declaraciones en Cannes durante la presentación de su película pasada, Melancholia. Jugador de ajedrez en el mundo del espectáculo, utilizó a su ventaja el hecho de haber sido expulsado en 2011 del festival francés, y paseó por la alfombra roja de la Berlinale con una camiseta que ponía "Persona non grata" debajo de la Palme d'Or de Cannes. Y no sólo él dio de qué hablar en Alemania: Shia LaBeouf, actor hollywoodense que interpreta a Jerome, en la rueda de prensa citó al futbolista Eric Cantona sin dar más declaraciones y salió a la alfombra roja con una bolsa en la cabeza que rezaba "No soy más famoso".

Hablo de todos estos hechos porque Nymph()maniac no es sólo una película; es, como muchas películas del creador de las reglas del cine Dogma, un manifiesto. Lars von Trier no se detiene a rodar, montar y proyectar su película sino que también intenta sacudir a la sociedad con ella. Utiliza los medios a su favor pero no sólo por el puro escándalo como bien podría hacer una campaña del cine comercial, sino que te obliga a encarar su postura con la tuya, llevándote a su nivel a través de meterse en tus medios. Esta ha sido la película con mayor alcance al gran público (no necesariamente se transformaron en espectadores) y también la más ignorada por los grandes festivales.

La cinta se divide en dos partes: Volumen I y Volumen II, con un total de cuatro horas y cuenta la historia de Joe, una mujer que ha sido encontrada golpeada en la calle por Seligman, un viejo judío que la lleva a su casa para ayudarla. Desde la primera secuencia, hay una provocación: en un momento de quietud, en medio de la noche, el director decide meter de golpe música metal para detenerla enseguida. El choque entre Seligman y Joe, a pesar de que ha sido rodado con mucha dulzura, nos lo muestra agresivo porque los dos cambiarán su vida en este encuentro y darán inicio a este relato.

En la habitación que Seligman ha acomodado para Joe, empieza una dinámica que recuerda mucho a la de Sherezada y el sultán, donde ella nos cuenta con una estructura de capítulos su vida como ninfómana, desde pequeña hasta el momento que la llevó a estar en la  calle golpeada. A pesar de esta referencia, Lars von Trier no se detiene allí y decide darle a Seligman la cualidad del profesor y lo propone como un erudito en literatura apasionado por la religión pero que, en contraste con Joe, es virgen, por lo que las escenas más sexuales que ella le propone, no lo excitan, pero sí lo simbólico de cada uno de los hechos.

Las imágenes de la filmografía del danés vuelven pero esta vez, en un acto desesperado, Trier utiliza las bocas de sus personajes para hablar de una forma explícita, denunciando a la sociedad como ya había hecho con sus imágenes, haciendo una declaración y justificando, en parte, sus ideas. Así tenemos una historia dividida entre el presente, con una conversación en medio de la noche entre dos náufragos que diseccionan la idea del individuo en la sociedad y la de la sociedad en el individuo, acompañándose de referencias musicales, religiosas, literarias e históricas, evidentemente del repertorio personal del director; y el pasado, donde el director reafirma su talento estético, en el que lo grotesco asume una belleza poética, donde una mamada explícita se convierte en un acto de empatía hermoso. Nos pasea por la niñez y la adolescencia de una mujer que descubre su vida sexual, y gracias a su forma de dirigir actores nos acerca a lugares que no habían sido tocados o por lo menos no de esa forma, sobre todo en cuanto a la sexualidad en la niñez. En este estudio sobre lo explícito de la pornografía se alcanza un nivel muy delicado de introspección que lo aleja completamente del género y lo hace entrar en un drama. Sus movimientos de cámara, nada extraños a los seguidores del director, se empeñan en buscar los genitales y los rostros de los personajes, obligándonos a enfrentar nuestra humanidad tal como es.

Vuelve a utilizar elementos de realismo mágico y explícitas imágenes religiosas blasfemas que rápidamente justifica con su voz en Seligman, y esto es lo que me gustó menos de la película pues, a pesar de que me gusta mucho escuchar a Lars von Trier y me encuentro de acuerdo en muchas cosas, hay una diferencia entre un libro y una película, y pareciera que el director ahora busca ser comprendido por todos, atando cualquier cabo suelto, sin permitir al espectador sacar sus propias conclusiones. Mientras que la historia de Joe nos deja ver sin necesidad de ser eruditos, las interrupciones de Seligman nos tratan paternalmente desde la superioridad, interrumpiendo la relación espectador-película y reduciéndola a maestro-estudiante. Esto no me parece, como podría pensarse, que se haya decidido por presunción sino por miedo a no ser entendido. Creo que Nymph()maniac es una película hecha con mucho amor y precisión, por eso seguramente las polémicas sobre el montaje final y el hecho de que haya necesitado dos volúmenes de dos horas para completarla. Pero me habría funcionado sin la sobre-explicación pues el todo es un ejercicio visual maravilloso, donde los actores son llevados tan al límite como el espectador y no por el puro gusto del escándalo como había anunciado su campaña. Es decir, es extraño que la emancipación de Joe se haga con la sumisión de von Trier.

Nymph()maniac es un manifiesto feminista en contra de la doble moral de la sociedad, una oda a la sexualidad tan incisiva que en muchos momentos es comparada con la religión. Nuestra Joe es una Juana de Arco del sexo, una libre y libertaria que decide enfrentarse a una sociedad entera y que reacciona al patriarcado. Lars von Trier se declara a favor de la emancipación de la mujer y ha elegido como personaje una mujer dispuesta a responder a sus necesidades sexuales en vez de reprimirlas, pero podría ser la historia de cualquiera. El hecho de haber elegido un ejemplo tan extremo ya lo hace todo bastante explícito como para que además nos obligue a seguir sus conclusiones. 

Pero también es otra provocación en contra de la censura en el cine, un medio que ha sido secuestrado por esa parte de la sociedad que se auto-denomina respetable reduciéndolo a mero comercio en vez de búsqueda, como debería ser toda manifestación artística.

En conjunto me parecen cuatro horas maravillosas tanto a nivel cinematográfico como filosófico, donde no hay rastro de pornografía pero que se nota la (mala) influencia que ha tenido la sociedad en el Lars von Trier que una vez se atrevió a rodar "Los idiotas" sin justificaciones.

Giulio Vita

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