El dilema del diálogo


Desde el #12F se ha hablado mucho de la necesidad de reconciliar gobierno con oposición, de llegar a un acuerdo y dar un alto al fuego. Las declaraciones incendiarias desde la Presidencia unidas a la situación de desorden civil en las calles, han provocado un clima muy turbio para que esto ocurra. Y el problema termina siendo siempre aquel bochinche que tenemos en la sangre que al mismo Francisco De Miranda llevó al desespero.

Los opuestos radicales, que conforman un grupo mucho más parecido de lo que sospechan, por un lado consideran que el gobierno se ha debilitado por estas protestas alegando las últimas encuestas que han hecho bajarle puntos a Maduro. Los otros, por su parte, consideran que el gobierno está más robusto que nunca, que "Chávez vive" y que "la burguesía parasitaria" no volverá. Estos dos grupos encerrados en el saco de los radicales me fascinarán siempre y, en parte, me provocan cierta envidia: la falta de duda, la convicción severa de sus creencias, a las cuales no someten a otro examen, me parece tan fascinante como aterradora.

Estos son los que no quieren de ninguna manera un diálogo entre gobierno y Mesa de la Unidad, son los que han tildado a Capriles de cobarde y de maricón, cada uno de los grupos a su manera. Son los que detentan la Verdad, una ilusión tan fútil como estar del lado correcto de la Historia. Me gusta pensar que estos ciegos son una minoría. Estridente pero minoría.

Es un bien la crítica, otra cosa que odian los opositores. La autocrítica es un elemento clave que las pocas veces que se ha mostrado, ha provocado malestares irreconciliables. Esto es culpa de esa Verdad inquebrantable que sostienen algunos.

Los opositores que se aprovechan de la pasión de la juventud por la calle y alimentan la mentira de que el gobierno se está viendo debilitado, además de irresponsables, queriéndolo o no, le hacen el juego al gobierno, el cual siempre ha aprovechado el caos para meter el gol, y esta vez también lo ha metido: hizo pasar el 500% de inflación, que ya le había hecho perder puntos en el Dakazo, por debajito, aunque todos en la calle lo sienten, entre otras cosas que lo ha hecho atornillarse en el poder en los últimos dos meses. La opinión internacional que estaba a favor de las manifestaciones en medio del subidón de adrenalina, ha ido volviendo a poner los ojos en Europa del Este, así como muchos opositores que en principio habían ido a marchar, empiezan a volver a sus trabajos, ahora con el problemas de las guarimbas.

Estos opositores que miran las encuestas y al país sólo cuando les conviene olvidan una cosa: los barrios están protestando en contra de Maduro desde hace más de un año y en todo el país, y son esos los agentes reales de cambio por el número. En enero el gobierno no estaba bien en las encuestas tampoco y el problema de la inflación así como el de la delincuencia no lo mostró #LaSalida. Entiendo que suene decepcionante pero ya muchos sabíamos lo que ocurría, también los chavistas pero la prepotencia de algunas esferas no les permite ver al otro ni ver en un espejo lo que los otros ven de ellos.

Creo que el #12F sirvió para aglutinar un sentimiento que, repito, estaba allí, y conseguir liderazgos perdidos. Si la estrategia de la MUD y de opositores como Machado, Ledezma o Leopoldo era tumbar al gobierno a punta de calle, pues lamento informarles que no pueden ser más ilusos e inocentes, así como lo fueron en las pasadas elecciones creyendo que de la noche a la mañana iban a ganarle las elecciones a un titán político como Chávez.

En febrero el país cambió para bien porque se abrió más la brecha y se aclararon muchos puntos que han aparecido como elementos de unión entre las dos Venezuelas pero algunos siguen pretendiendo hacer la política que los llevó a no tener escaños en la Asamblea Nacional, guiados como ovejas por unos cuantos que parecen vivir de la confusión tanto como el gobierno.

Capriles está tomando la misma posición que tuvo en su campaña, está siendo consecuente, pero la fragmentación pública de las posiciones de la oposición lo han hecho bajar más puntos de lo que se esperaba. Y esto lo digo como una persona que no está a favor de Capriles.

La solución está en la calle pero no en las guarimbas ni mucho menos en la calle de la que habla Ledezma cómodamente, mientras sus hijos viven en el extranjero, resguardados de lo que implica su plan. La solución está en un diálogo plural, no domesticado ni mucho menos como mesa de negociación. Por otro lado, un diálogo no necesariamente es la dominación del otro ni la imposición de las ideas pero las pataletas le han salido muy caras a estos dirigentes que hoy componen la MUD y las hemos pagado todos.

Si no creemos que la MUD nos represente, si creemos que se necesita diálogo pero no condicionado, empecemos nosotros, empecemos a actuar activamente y no como ovejas. Empecemos a informar a la gente de lo que está pasando, empecemos a hablar con chavistas rajados para entender su posición, empecemos a dominar nuestras pasiones, empecemos a organizarnos político y económicamente para entender cuál es nuestra propuesta y así exponerla e intentar ponerla en práctica. La comodidad en Venezuela es lo único que explica que en un país tan violento y corrupto, haya gente que todavía quiera poner en práctica las mismas soluciones que han fracasado.

Decir no al diálogo es irresponsable y nos separa más de una mitad del país que probablemente estaría de acuerdo con un cambio, según dicen las encuestas, pero que no se sienten representados por la MUD porque lo único que ven es a Ledezma pidiendo calle, a Maricori yéndose de viaje, a Leopoldo y Lilian utilizando las redes como medio para su telenovela personal y al resto de la oposición insultando a Capriles. El chavismo, por su parte, aunque tenga muchos problemas internos, como tanto nos gusta decir, lava sus trapos en la casa, y cualquier candelita que se prenda, rápidamente la apagan (véase Baduel) y allí reside su fortaleza. En vez de seguir, como se ha hecho desde que Chávez dio el golpe, ciegos ante la calamidad, en vez de manchar con opiniones sentimentales la realidad del país, deberíamos conocer al enemigo bien, tanto en sus debilidades como en sus fortalezas, para absorber. 

Las encuestas, que tanto nos gustan, también dicen que la mayoría de opositores y chavistas en contra de Maduro creen que la salida es electoral, y bueno, otra cosa que le ha faltado a la política opositora es la congruencia. Es decir, si nos dejamos llevar por las encuestas, debemos hacerlo completamente, no sólo las que nos convienen así como si queremos jugar a la democracia y aceptar que estamos en terreno democrático, debemos utilizar los instrumentos de la democracia. En cambio, si seguimos diciendo que es una dictadura, no tengamos la cara tan dura de pedirle a la gente que vaya a votar cuando vengan las elecciones. Yo creo en la democracia y estoy seguro de que todas las elecciones que ha ganado el chavismo han sido por incompetencia de la oposición así como ha sido culpa de la falta de organización que un gobierno tan incompetente en materia económica y social se mantenga en pie. Ustedes son libres de creer lo contrario pero por favor, sean consecuentes y no vayan a votar, como hicieron cuando permitieron que la AN se vistiera de rojo. Pero eso, lo uno o lo otro.

Yo creo en el diálogo pero no para el beneficio político de unos pocos sino entre todos y es por eso que, desde lo que puedo, debato con chavistas, opositores, ninís, extranjeros y criollos, porque no me gusta la censura y me encanta el intercambio de ideas siempre y cuando se haga desde el respeto. Además de que me encuentro más cómodo debatiendo con un chavista moderado que con un opositor radical así como con un opositor moderado que con un chavista radical pues los extremos se tocan.

Me parece mejor la MUD que se sienta con el gobierno. Toda transición se ha hecho a través de la negociación. Eso es la política, no seamos infantiles. Negociación no quiere decir subyugación del otro, significa llegar a acuerdos. Salgamos de la realidad radical de "los dictadores malos van a perecer ante los príncipes azules. Yo tengo razón, tú no". La Historia demuestra lo contrario. Sobre todo nuestra Historia. Me preocupa mucho más el que grita pues no sé qué esconde. Alguien como Leopoldo López, por ejemplo, que hizo todo ese show y sigue con Lilian, quien atacó a Capriles en uno de sus discursos lamentando que no la hubiese llamado, pero que no explica qué habló con Diosdado en su casa, de madrugada, y por qué Diosdado lo acompañó en su carro. No sé, esos oscuros me parecen más peligrosos, así como Ledezma o María Corina. A veces, en política, se hace ruido para esconder la propia incompetencia. Chávez lo hacía muy bien.

El país tiene solución y hay una gran oportunidad para cambiarlo. No hagamos lo que hizo Chávez: no desaprovechemos esa oportunidad por necedad y no caigamos en la tentación de la violencia y el insulto fácil. 

Soy mucho más optimista en esta oposición que en la de 2007 porque veo una línea más clara de algunos periodistas y en la calle, no en las guarimbas del Cafetal, se sienten ganas de reorganización nacional y mientras la vieja oposición decide matarse entre sí o seguir promoviendo el caos y el gobierno sigue hablando de lo bien que lo hace, los nuevos líderes están en la calle, hablando con el pueblo, manteniéndolo alerta, parte del diálogo, una gran conversación nacional.

Giulio Vita
@elreytuqueque



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