El diálogo de ayer analizado con Matrix.

(imagen de @NTN24ve )

Viendo el final de Matrix, muchos radicales podrían asegurar que las acciones emprendidas por Neo no valieron la pena pues, al final, lo único que le pide al líder de las máquinas es paz. Los entiendo perfectamente. Yo también sentí que íbamos a presenciar la pelea final, la gesta libertaria que destruiría al autoritarismo de las máquinas que han violado los derechos humanos, utilizándolos como baterías, que han traicionado e irrespetado muchas veces las reglas del juego. Lo veía así hasta que me di cuenta de que Matrix no era una historia de ciencia-ficción, sino una tesis social de lo que se ha repetido de manera irrepetible a lo largo de nuestra Historia.

No me parece que Neo haya sido colaboracionista con el régimen ni mucho menos cobarde. Neo fue coherente con sus ideas, desde el momento en que decidió representar a la resistencia, con sus divisiones internas, con todo lo que eso implica, hasta el final, que lo llevó a sentarse con sus principales enemigos.

Ayer Venezuela fue testigo de un nuevo paso hacia la democracia, que no se trata de ir a votar todos los años, sino de participar en los procesos de construcción poniendo a debatir nuestras ideas y siendo consecuentes al momento de accionar. Por primera vez en la Historia del socialismo del siglo XXI, representantes de algunos sectores del a oposición se sentaron con el gobierno a compartir visiones de país en cadena nacional, una forma de utilizar el medio televisivo y radial reservada al gobierno antes de ayer.

No todos los argumentos estuvieron a la altura de lo que se necesita para un país que quiere mantenerse demócrata ni mucho menos, pero todo el país pudo ser testigo de la buena disposición de algunos de nuestros representantes así como la necesidad de pelear de otros, y obligó al gobierno a escuchar de verdad, y como primer paso para una serie de diálogos (no negociaciones) salió muy bien.

Se demostraron muchas cosas, sobre todo a los radicales. La más importante es que nadie fue a negociar ni a subyugarse de ninguna manera y quedó demostrado en las intervenciones de todos. Y otra cosa fue la importancia del diálogo, minimizado por algunos opositores como inútil. Son éstos los mismos que creen que el cambio está en la calle, que creen que en el país hay una dictadura castro-comunista tirana que controla todo y a la vez piensan que el único modo de enfrentarla es estar en la calle. Pues bien, siempre en Matrix, Neo también se enfrentó a un sistema autoritario que controlaba todo pero no se puso a trancar túneles para que los humanos no los escucharan. Su estrategia fue la de conectarse (literalmente) y entrar en el sistema para poder hackearlo al punto de controlarlo. Diosdado Cabello, nuestro agente Smith, lo entendió desde el principio y por eso ahora es el que tira las cuerdas.

Ayer Aveledo hizo muestra de esta estrategia y allí sentado, durante su intervención, decidió utilizar términos como "Vamos a hablar", poniendo a todos en el mismo saco, poniendo sobre la mesa su buena disposición para construir una Venezuela unida y dejar la visión radical de las dos Venezuelas. Es una estrategia inteligente porque sin insultos ni agresividad entra directamente al sistema.

Otra participación esencial fue Henri Falcón, el gobernador del Estado Lara que militó para el chavismo y saltó la talanquera. Falcón decidió enfrentar punto por punto las cosas concretas que no están bien del chavismo, con conocimiento de causa y sin resentimiento, poniendo nombre y apellido a cada uno de los interlocutores cómplices pero sin caer en la denuncia escandalosa que se hace para llamar la atención sino con una gran voluntad para resolver esos problemas.

Una intervención para mí muy decepcionante fue la de Capriles, quien decidió utilizar su tiempo para quitarse espinas personales, hablando otra vez de fraude y mostrándonos la Historia según su personal perspectiva, emulando la estrategia que mantuvo el gobierno durante el diálogo: no responsabilizarse, apoyar argumentos con hechos históricos y no hablar de cosas concretas.

Sé que éste punto es muy impopular por lo que me explicaré mejor: si Neo hubiese ido a reclamarle al jefe de las máquinas todas las cosas malas que se habían hecho en los últimos años, cosas que, por otro lado, son Verdad, el jefe habría justificado sus acciones con que es parte de la evolución, ahora es el tiempo de las máquinas. Es decir, la historia siempre tiene versiones y no se trata de convencer a nadie con la tuya. En política se trata de conseguir el mayor beneficio. La intervención de Capriles ayer, como cuando insulta a Maduro por Twitter, sólo es apoyada por quienes ya están de acuerdo con él, fue una intervención para su tribuna, no para cambiar la tendencia. En esto la estrategia comunicacional del gobierno, sobre todo la de Chávez, siempre ha estado mucho mejor. Siempre ha estado mucho mejor hasta ayer. Ayer el Agente Smith del gobierno, Diosdado, se mostró tan nervioso que cuando Capriles lo interpeló rápidamente le dijo "Yo no te conozco a ti" y enseguida agarró su celular para llamar "asesino fascista" a quien tenía enfrente, para conseguir en sus seguidores virtuales un cobijo que no encontraba entre sus compañeros de partido cuando sus argumentos se veían desmontados por una MUD que llegó con cifras y pruebas en vez de chismes.

Lo que no me gustó de Maduro fue su monólogo introductorio y conclusivo. No me molesta su posición parcial porque a la política hay que estudiarla en su contexto y el criollo es una fuerte polarización política, que sí, hay que intentar disolver pero poco a poco. Con esto apunto también a las declaraciones de algunos opositores, que reclaman que no se haya hablado del secuestro de Nairobi Pinto o de otros casos específicos, perdiendo el norte del asunto pues, aunque son casos graves también lo son los otros miles de venezolanos víctimas de secuestro que conforman el problema de la inseguridad, el cual sí se trató, pero es imposible, en un abismo ante el que nos hemos detenido, pretender contar cada piedra. Esa forma de debatir es exactamente igual a la que tuvieron muchos representantes del gobierno y no traerá nunca frutos.

Este diálogo no fue como el de otras veces pero tampoco significa la panacea. Es una pequeña parte necesaria para la reconciliación nacional y la resolución de nuestros problemas, un proceso en el que debemos participar todos por igual, desde el más mínimo gesto hasta el más grande, no destruyendo las instituciones sino arreglando lo que está mal. Ayer los dos meses de protestas han tenido un sentido, así como han tenido sentido las varias asambleas de vecinos en todo el país que buscan soluciones concretas más allá de la política. 

Así como creo que la solicitud de Paz de Neo y su sacrificio por su raza consiguió cambios esenciales mas no definitivos, celebro el 10 de abril como una nueva forma de hacer país, con el nacimiento de una oposición mucho más madura, y no hablo de la MUD, hablo de todos los que nos oponemos de una u otra forma al gobierno, sintiéndonos o no representados por quienes ayer hablaron. 

El cambio nació el #12F y ahora ha aprendido a caminar.


Giulio Vita


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